Opinión

Lo que tengo que decir sobre 7 Cajas.

Lo que tengo que decir sobre 7 Cajas.

Acabo de llegar a casa aceleradísimo después de ver 7 Cajas en el cine (son las 02:37am) y me predispongo a escribir este post. Auriculares en los oídos para escuchar Radio Rock y suena “Imagine” en la versión de Ceci Enriquez, Neine Heisecke y Javier Godoy. “You may say I’m a dreamer but I’m not the only one.”

Hay algo en el cine que forma parte de la creación de la realidad que es vernos representados en personajes, lugares y sonidos. No sé ustedes pero como paraguayo nunca sentí eso en el cine. Si, hubo varios intentos buenísimos que casi lo lograron en ciertos niveles, pero faltaba algo.

No sé si todos los actores de esta película junto a Tana Schembori, Juan Carlos Maneglia, Richard Careaga y equipo se dieron cuenta de lo que crearon. Voy a intentar describir lo que me pasó viendo 7 Cajas. Y no voy a hablar de la historia, para eso vayan al cine. (Por cierto tuvimos que averiguar donde quedaban entradas porque llegamos al Hiperseis y estaban agotadas de nuevo, pero por suerte quedaban en el VillaMorra.)

Cuando veo una película me meto en la pantalla y soy de esos que no quieren que nadie le hable, soy argel disfrutando del cine. Me pasa esto porque me meto en ese proceso de ver, aprender, disfrutar y adentrarme en la historia para escaparme de la realidad. Y lo que no sé es si la gente de 7 Cajas se dió cuenta de que nos acaban de regalar eso. Nos regalaron ese momento en que nos quedamos mirando la pantalla como bobos con la boca abierta y sobre todo, soñamos.

Yo le quiero regalar un celular que filme a Victor, comprarle 10 sándwiches a Liz y también solucionar el problema del hijo de Nelson. Y acá es donde sucede la magia porque todo esto ya lo hicimos si vivimos en Paraguay. Todos los personajes están ahí, acá, allá, en la esquina, en los negocios, en tu casa, con los perros y en el Mercado 4. Por fin puedo llenar ese hueco en mi proceso de creación de la realidad porque me sentí identificado con un producto audiovisual y no sólo eso, me sentí identificado con un producto de tanta calidad que se volvió un punto de partida. Tengo de donde agarrarme, tengo imágenes, tengo sonidos, tengo diálogos, tengo una historia.

Varias veces me llevé la mano a la boca con el gesto de “hija de puta” y aplaudí como una foca cagándome de risa. Me dió “pirí”. Listo, eso significa que fui feliz.

Pero también significa que voy a querer más. Quiero salir a dar unas rondas en esa patrullera con los policias y que el gordito me cuente si le levantó a la rubia trola. Tomar tereré con el carnicero en su negocio. Quiero comer en el restaurant coreano. O sea, quiero ver más cine paraguayo.

Y yo no soy crítico de cine, no entiendo de tomas, encuadres, composiciones ni nada de eso. Pero si me doy cuenta cuando el ritmo de algo que veo me motiva o me aburre. Y no hubo ningún momento de la película en que no tenga ganas de saber que carajo iba a pasar. Para mi forma de ver las cosas, eso es tener hambre de más mientras disfruto de una buena historia. Eso también lograron, que no quiera que se acabe.

Las actuaciones, sublimes con ese aire fresco de los protagonistas, generaron la tranquilidad de por fin ver actores de cine que con cada escena cumplían con retratar un momento de nuestra idiosincrasia, nuestro humor, pero al mismo tiempo nuestra violencia, nuestros vicios y el lado oscuro de lo que somos.

Lo que intento decir es que me emocioné. Pero no solamente por lo que se logró como producto, sino por lo que esto significa. Y para mí significa volver a creer o quizás empezar a creer en las buenas ideas y en trabajar para llevarlas adelante. Porque estos directores, productores y equipo técnico no son ningunos nenes que comienzan recién, al contrario, es gente que se rompió el culo laburando desde hace años hasta con lo que no tenían.

Veo a 7 Cajas como el resultado de un proceso, pero por sobre todo, veo a esta película como el empujón que hace falta para darnos cuenta que estamos en un buen momento para crear. Para crear una realidad y mirarnos en un espejo de calidad. Y sí, soy un soñador quizás para creer esto, pero no soy el único.

Pero realmente lo que les quiero decir a todos los que hicieron posible 7 Cajas es: GRACIAS.


Recomendado: Entrevista a Juan Carlos Maneglia en Cardinal.

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comentarios

  • sandra

    Yo le quiero regalar un celular que filme a Victor, comprarle 10 sándwiches a Liz y también solucionar el problema del hijo de Nelson. Y acá es donde sucede la magia porque todo esto ya lo hicimos si vivimos en Paraguay. Todos los personajes están ahí, acá, allá, en la esquina, en los negocios, en tu casa, con los perros y en el Mercado 4

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